jueves 19 de noviembre de 2009

En busca de aire

A veces se necesita un respiro. Pararse a inspirar profundo y así coger fuerzas para el camino.

Los días están dejando de ser maratones, para convertirse en una carrera de fondo, esa en la que poco a poco, se van recorriendo kilómetros, dejando atrás marcas y acercándose a la meta, el final del día.

El único problema es que durante ese trayecto sólo está habiendo obligaciones o temas que arreglar. Poner al día el trabajo atrasado y de paso, también seguir avanzando, no se puede uno estancar en lo que dejó atrás, sino que hay que combinarlo todo junto. Esforzarme en recordar nuevas caras, asociarlas a sus correspondientes nombres, pedir apuntes, leer cosas ya obsoletas y tratar de entender de qué me hablan, integrarme. También depurar y arreglar los desperfectos de la vivienda, los pequeños detalles que no funcionan y por los que hay que estar constantemente pegada a un teléfono, o esperando a que el técnico de turno pase por casa.

Con esas vallas, con esos retos ante mí, el día se queda sin horas para coger aire y recargar energía. Se queda sin minutos que se puedan dedicar a amigos, a charlas intrascendentes, a sentarme en el sofá y simplemente no hacer nada.

Poco a poco llegarán esos huecos... y si no llegan, los haré. Porque se necesita aire fresco de cuando en cuando. Ayer robé horas y terminé un libro que llevaba esperándome noche tras noche. Aunque haya que sacar de donde no hay, se deben buscar esas bocanadas de aire. De otra forma, seguir se haría imposible.

lunes 16 de noviembre de 2009

Regreso a un pasado

El mismo escenario. Casi, los mismos actores. Sólo algunos han desaparecido, mientras otros han entrado. El mismo argumento.


Y, sin embargo, todo distinto. Una nueva obra.

Parece que no ha pasado el tiempo. Parece que esto es un viaje al pasado, en el que cada uno ocupa su lugar y sigue con las mismas rutinas. Nada más lejos de la realidad.

Las rutinas son las mismas... en la superficie. Si rasco un poco, salen grietas y agujeros. Sólo por fuera parece todo lo mismo. Por dentro nada es igual. Porque yo no soy quien me marché, porque ellos no son a quienes dejé. Somos personas de un modo u otro transformadas y ahora toca redescubrirnos.

A mí me toca hallar de nuevo un lugar dentro de la obra, como actor o como espectador. Pero no consigo decidirme y sigo en el limbo.

Viviendo en un universo que me gustaría encontrarme al doblar la esquina. Inmersa en un cambio que no sé a dónde me llevará. Perdida, aferrándome a las ilusiones, los proyectos. Buscando un modo de llevarlos a cabo.

jueves 12 de noviembre de 2009

Con prisas

Desdoblada en tantos nuevos aspectos que ya no sé ni qué papel represento a cada momento. Me siento perdida entre todas las obligaciones que nacen en estos momentos a mi alrededor, porque siento que no hago nada completo.

Me veo en el rol de trabajadora que tenía hasta ahora, con una nueva ubicación. Siempre pendiente del reloj para no llegar tarde a clase. A unas clases que me suenan a algo lejano, me pierdo entre las líneas de los apuntes, intentando recuperar en unas horas lo perdido durante tantas semanas. Y luego, vuelta a casa, donde más que un hogar espera una trinchera de combate que espera su turno. Así como todo lo que hay alrededor, toda la burocracia de la que no termino de desenvolverme y sin saber para dónde tirar.

Demasiadas manos y asuntos reclaman mi atención y anulan el tiempo que quería tener para mí misma, para digerir y trazar un nuevo plan.

Pero ahora mismo sólo me queda tiempo para saltar de disfraz en disfraz.

Que alguien pulse la tecla de Pausa y me deje coger aliento.

viernes 30 de octubre de 2009

Despedidas de nuevo...

Y van.. no sé cuántas van ya. Y cada vez me gustan menos.

Menos de dos días. Último día en la oficina. Día de despedidas. De más despedidas, que se acumulan a otras que ya había en el pasado.

Algo más de tres años en esta ciudad. Si tengo que medirlos, diría que 3 años son 80 kilos. Los que he mandado de vuelta con mis cosas. Por suerte,los recuerdos, las risas, los buenos momentos y los malos no son tangibles, aunque sean los que más pesan. Voy cargada con ellos y son los que más cuesta mover.

Sé que yo elegí este camino. Tengo suerte, pude decidir. Pero aún así no es sencillo.

Podría decir que me ilusiona volver, que me asusta, dass ich aufgeregt bin. Podría decir mil cosas distintas y ninguna se correspondería con la realidad, porque ¿cómo se abandona un lugar en el que has encontrado tu sitio? ¿Cómo se hace para no añorarlo, darle su justa importancia y no elevarlo e idealizarlo? No lo sé.

Hoy me cuesta pensar que en unas horas diré adiós, sin saber cuándo volveré a ver a esas personas. Que ya no podré abrir con mis llaves las puertas que me acogieron estos años. Que renuncio a multitud de pequeñas costumbres que me hacían feliz. Que sé lo que pierdo, pero no lo que gano.

Tal vez lo que me espera supere lo que tengo. Pero sólo tal vez. Ahora mismo, sólo sé lo que dejo atrás... y no sé lo que vendrá.

martes 27 de octubre de 2009

Entorno laboral

Cuando empezamos a enviar currículums, a buscar ofertas de trabajo, la primera vez no somos conscientes realmente de lo que eso significa, del cambio que supone tener un empleo.

Más allá de lo que siempre se busca (un sueldo a fin de mes) y a lo que aspiramos (un trabajo que nos permita crecer, con el que disfrutemos, que nos motive, en el que podamos aplicar aquello que hemos aprendido), hay todo un microcosmos al que accedemos.

Podemos pensar que pasaremos allí ocho horas, o las que toquen, que luego nos iremos a nuestra casa y haremos lo que nos dé la gana. No pensamos realmente en lo que va a suceder en esas 8 horas, aparte de realizar nuestras tareas.

Porque una oficina, o una tienda, o un despacho, da igual, es un pequeño universo en sí. Se crean filias y fobias entre y con tus compañeros. Te puedes encontrar la gente más agradable del mundo que siempre tiene una mano tendida para ayudarte con tu trabajo, pero también puede haber otros que hacen todo lo posible por impedirte que consigas algo. Tienes que acostumbrarte a que tu compañero de al lado siempre hable con voz en grito al teléfono. O que pongan el ventilador día sí, día no. Que unos sean calurosos y otros frioleros, de modo que mantener una puerta o una ventana abierta se convierte en una pequeña lucha diaria. Tienes que acostumbrarte a que cada uno tiene sus hábitos... y estás obligado a convivir.

Fuera de ese espacio, si alguien no te cae especialmente bien, puedes pasar. Puedes elegir no tratarlo. En el trabajo no es así. Terminas sonriendo y siendo amable con gente a la que tal vez no soportas, porque así lo manda el guión. Acabas asistiendo a una larga fila de actos sociales, porque toca mantener el contacto, crear relación más allá de estar ocho horas sentadas al lado de alguien cuyo nombre apenas sabes.

Al final, lo cierto es que pasas con esas personas más tiempo que el que compartes con tu familia, hijos, pareja, amigos. Tenéis problemas similares y os podéis ayudar con las soluciones. Están inmersos en el mismo universo que tú día a día. Así que no es tan extraño que al final haya roces, problemas, líos, o que de ese entorno salgan compañeros, amigos o parejas al fin.

Todo eso, lo que viene asociado, nunca lo pensamos, siempre lo dejamos de lado. Y al final, te das cuenta de lo mucho que gira tu vida en torno a ello de un modo u otro, medio impuesto, medio aceptado, medio inconsciente....



Yo he tenido suerte. Me han tocado todos los majos. Donde nos vamos de cañas a menudo. Donde las actividades de empresa están al orden del día. Donde todos los cumpleaños se celebran. Donde los jefes son amables y los compañeros siempre están dispuestos a echar un cable. Mil y un detalles que nunca hubiera esperado ni imaginado cuando me inscribí en aquella oferta.

martes 20 de octubre de 2009

Hay personas con las que conectas de inmediato. Que a los pocos momentos de conocerse, o mediante conversaciones de lo más trivial surge complicidad espontánea, que no hay que trabajar extra para crear un espacio común, porque ya existe.

Existe esa gente con la que a un nivel o a otro comparto aficiones o intereses, miedos o preocupaciones, o con las que simplemente nos reímos de cosas parecidas. Esas personas no aparecen todos los días en mi vida, sino que sólo con unos pocos se ha dado esa conexión. Que compartimos la misma pasión por algunos temas.

Me puedo reír con ellas hasta el infinito, tener las conversaciones más surrealistas... Un día de pronto, estaban ahí, cerca de mí, y aprovechamos la oportunidad, nos conocimos y disfrutamos la mutua presencia mientras nos dejaban. Proyectamos ilusiones en el futuro.

Ahora no todas están. Y las extraño, por lo sencillo que era todo. Me sorprendo a mí misma deseando a veces que estuvieran cerca para poder hacer ciertos comentarios o pedir opiniones. Algunas de esas personas faltan, estamos en puntos demasiados alejados. Y aunque se intenta reducir la distancia, sabemos que se terminará. Y las echo de menos aún más, por saber que aún lo poco que tenemos, dejará de haberlo.

domingo 18 de octubre de 2009

Frente a una pantalla

Me encanta el cine. No soy experta, no tengo un gusto cultivado por películas de culto, pero disfruto viendo largometrajes. A veces recomiendo películas. Últimamente, disfrutaba discutiendo y analizando películas con otras personas, sólo que ya no están cerca para seguir con la costumbre.

Prefiero pagar la entrada y meterme en una sala de cine, sin interrupciones, en una gran pantalla, meterme en la historia, si esta es buena. Pero también acepto quedarme dormida al final de una película que veo desde el sofá.

En cuanto a géneros, sin duda, misterios, thrillers, o de animación, o esas películas que te dejan pensando después durante largo rato. En cuanto a directores, no tengo predilecciones, pero casi todas las que he visto de Isabel Coixet me han gustado. En cuanto a estilo... el cine argentino. Sin duda.

He visto varias películas que me parecen preciosas procedentes de ese país. Recuerdo dos especialmente, El hijo de la novia, y La luna de Avellaneda. No son historias espectaculares, no son misterios sin resolver, no son grandes dilemas morales. Donde los buenos no son sólo buenos y los malos no son sólo malos.

El plano de la realidad donde vivimos es como esos largometrajes argentinos. A veces, aún haciendo las cosas con la mejor intención sólo conseguimos hacer daño. A veces, los malos tienen también su punto de razón. A veces los buenos sólo miran sus propios intereses.

Muestran que ganar a veces no significa llevarse el premio gordo. Ganar es tan sólo no haber perdido. Ganar es seguir adelante, después de todo. Enseñan que aún con todo de cara, a veces se pierde. Que no siempre la suerte está de nuestro lado. Que aún ayudando, puede que nos den la espalda.

Es ese cine, que no pinta un mundo en el que todos son felices. Que retrata pequeñas miserias. Que no te hace salir del cine en una nube. Que sólo cuenta pequeñas historias.


Excepto terror. Eso sí que no, por ahí no paso, me llevé un empacho en su día y aún me dura.

jueves 15 de octubre de 2009

Persiguiendo ideales

Un día tras otro levantarse..

Un día tras otro convertir el día en algo más que una simple sucesión de horas y minutos. A veces lo consigo y, al final, cuando me vuelvo a dormir me siento satisfecha con lo que he hecho, con lo que he logrado eses día. A veces, simplemente de haberlo disfrutado.

Otros días cuesta mucho más. Porque esa motivación, esa ilusión y las ganas huyen delante de mí y es un gran esfuerzo salir a ver qué hay más allá de la puerta.

Hay rutinas que poco ha poco entran en la vida y que hay que cumplir. Tengo que levantarme por las mañanas, cumplir con el trabajo y luego hacer diversas actividades que yo suelo elegir.

Ahora comienzan épocas nuevas de cambios. Un nuevo escenario como telón de fondo y nuevas rutinas a las que adaptarme.

Suena perfecto... podría serlo. Estoy segura de que viviré muchas experiencias positivas. Pero algo me dice que aún no he llegado a encontrar lo que llevo tiempo buscando. Que no he llegado al lugar en el que quedarme y desde ahí expandirme. No sé si estoy más cerca o más lejos de ese ideal difuso que tengo en mente, pero sigo intentando acercarme a él. Espero alcanzarlo algún día.

Bajo cero

O casi. El cambio de temperatura ha sido brutal. El viernes pasado rozábamos los veinte grados, eso sí, tapados bajo una manta de agua, sólo llovía a cántaros. Nos calábamos, eso hacía que pareciese que hacía más frío, pero el termómetro seguía marcando temperaturas relativamente altas para esta época del año.

De pronto, se cambian las tornas. Mínimas de -4ºC y máximas de 8. Salir a a calle tapada y sentir como en el camino al tranvía se congelan las orejas y se te cae la nariz... Y luego, al entrar en el edificio y subir a la oficina, convertirse en tomate, porque la sangre que estaba en lo más profundo de tu cuerpo decide salir a las mejillas de pronto, porque claro, la ofi está calentita.

Hace mucho frío ya. Pero el cielo está despejado, hace sol, y por la ventana se siente el calorcito. Y me recuerda a otra ciudad hace no tantos años, en las que todos los días eran así. Te congelabas si salías afuera. Pero un cielo sin nubes te daba siempre los buenos días.

martes 13 de octubre de 2009

Empezando una semana

Aquí no hubo puente, pero yo gasté mi último día de vacaciones en él. Ya no me quedan más días libres para pedirle a la empresa... Las próximas dos semanas y medio tendré que venir a diario.

Lo gasté con una visita. Un amigo, parece que el último de esta etapa que se animó a pasear conmigo por esa ciudad y a descubrir juntos nuevos lugares. Días enteros fuera de casa, salir por la mañana y regresar por la noche. Restaurantes, fotos, momunentos, visitas obligadas, anécdotas interesantes. Lo de siempre, lo que he repetido varias veces en los años que llevo aquí. Y aún así, cada vez distinto y con su encanto particular.

Más allá de las aventuras y de los lugares recorridos, lo que más aprecio es ese tiempo que se puede disfrutar sin prisas. No tener que dividirse entre la gente, no tener un reloj que marca el final de un café y la siguiente obligación en la lista. Pasar tiempo con ciertas personas es una de las cosas que más he echado de menos en todo este tiempo y las visitas resarcían a veces. Otras, ni esos días extra han sido suficientes...

Hoy rutina, seguir con este standby en el que no se puede hacer nada, porque sólo queda esperar a que se pase el tiempo... algo que por otro lado no quiero apurar aún más de la cuenta.

Al menos esta semana será más corta y se llevará mejor.

jueves 8 de octubre de 2009

Mudanzas

Cambiarse de país no es sencillo. Dejando a un lado las consideraciones personales, los sentimientos, desde el mero punto de vista burocrático, no es nada sencillo.

Hace ya varias semanas que empecé a hacer una lista de todos aquellos "asuntos" que tendría que resolver y poco a poco he ido recabando información.

No es sencillo, es un pequeño rosario en el que toca lidiar con distintos estamentos:

- Lo principal, buscar a alguien nuevo que ocupe mi habitación. Eso, o estar pagando inútilmente por ella. Y, sinceramente, a día de hoy se me ocurren mejores opciones en las que tirar el dinero.

- Arreglar el tema de la fianza entregada para el piso el día que entré en él (hace ya más de dos años).

- Darse de baja en el padrón... pero con una antelación máxima de una semana. Esto exige presentar formularios y copias de diversos documentos.

- Darme de baja en el seguro médico, sabiendo que si vuelvo, estoy obligada a volver de nuevo con ellos.

- Pedir en el equivalente al Inem un informe de vida laboral.

- Notificar a Hacienda mi cambio de residencia.

- Notificar al banco mi cambio de residencia y ver si hay algún problema por eso.

...


Eso es una pequeña parte. Porque hay que añadirle el papeleo con la empresa. Y el papeleo que tendré que hacer todo para poder trabajar desde ahí...

Es un maratón de laaaaargo recorrido. Me agota de sólo pensar todo lo que me falta.

jueves 1 de octubre de 2009

Nadie te avisa.

Nadie te advierte.

Nadie eleva la voz para decirte lo que se avecina...

Así que te das de bruces, te das cuenta cuando ya es demasiado tarde y no puedes parar porque la fuerza con la que vas te sigue empujando.

Y piensas que hubieras necesitado alguien a tu lado. Que una mano, un gesto, una palabra que te hicieran ver lo que venía de camino hubiera marcado una gran diferencia.

Pero nadie estaba allí. Nadie vigilaba. Nadie velaba por ti.

Sólo tú... que no sabías a lo que te enfrentabas. Sólo tú, en el medio, sin saber hacia donde ir. Sólo tú sin pistas que te orientasen.

Llegó de pronto. Arrasó con todo.


Incluso contigo mismo.

domingo 13 de septiembre de 2009

Pérdidas

Lo cierto es que a veces, si miro atrás, me inunda una extraña sensación. De saber qué pudo ser y no llegó a realizarse. De haber tomado ciertas decisiones que consideré correctas y que esas me alejasen de algunas personas.

Es así. No hay más problema que el momento en que lo recuerdo. Aprendí a respetar decisiones, pero aún así, hay días en que echo de menos compartir determinados momentos, que instintivamente recuerdo gustos de otros que ya no están cerca.

No podemos mantener a nuestro lado a toda la gente que en un momento formó parte de nuestra vida. Es inviable. Pero aún así, cuando echando la vista atrás entre los recuerdos surgen caras de aquellos con quienes compartimos muchos y diferentes momentos, vivencias, sueños, conversaciones... en ese momento a mí me queda la nostalgia de que ya no pueda ser así.

Sigue siendo bueno, a pesar de todo, a pesar de la distancia y los distintos caminos por los que la vida nos lleva, poder recordar esos momentos. Esas alegrías y risas pasadas, ver quién ocupaba los huecos en aquel momento y luego descubrir que están más cerca de lo que pensamos.

Algunos a sólo una llamada de teléfono, a un correo.

miércoles 9 de septiembre de 2009

Ojalá me dejaran esconderme debajo de una manta.

Taparme con ella hasta la nariz, hacerme un ovillo, calentita. Un buen libro, tal vez una buena película. O nada...Simplemente dormir, desconectar hasta que pase todo y luego poder asomarme para regresar al mundo.

Pero eso no funciona ya. Por mucho que acaricie la idea, han pasado los años en los que desaparecer era una alternativa. Ahora puedo desearlo, pero las obligaciones lo impiden, hay que dar la cara, hay que resolver lo que queda por venir.

Salir al frío también es vencer en cierto modo. Sobreponerme a todo aquello que no me atrae, como cuando tocaba presentarse a un examen. No había ganas, pero tocaba ir y hacerlo. Ahora es algo parecido.


Aún así, la idea de la manta y la desaparición, comenzar la hibernación, me sigue tentando. Por eso ayer desaparecí a mi modo. Por eso pensaba levantarme hoy con fuerzas para comenzar la carrera de fondo y solucionar por fin pendientes que cuelgan desde hace semanas.

Pero... cuando hoy sonó el despertador, lo mejor que se me ocurrió fue dar media vuelta y quedarme allí debajo una hora más.

lunes 7 de septiembre de 2009

No son más que palabras que se terminan repitiendo con cierta frecuencia. No dejan de ser sonidos encandenados que permiten comunicar ideas y sentimientos. No es nada nuevo.

Pero más allá de ellos, realmente llevar a cabo todo aquello que implican... eso es lo realmente difícil. Ahora mismo, viendo el torbellino que me puede engullir en cualquier segundo, sólo me queda recordar aquello que tanta veces he repetido.

Paso a paso.

Sin preocuparme por situaciones que aún no han llegado a darse. Si aún no existen, no debería perder el tiempo intentando resolverlas.

Así que.. concentrarse. Cumplir ese reto. Poner en práctica eso que he aprendido hace unos años, a ir resolviendo parte por parte lo que necesite solución, aunque a veces me tiente dejarme llevar y que sean otros quienes decidan. No es lo mejor, lo sé. Pero es lo más cómodo.


Delante de mí, una lista que a veces se me antoja interminable. Punto a punto, lo iré cuadrando... o al menos lo intentaré.

Punto 1: comprar el billete de vuelta. ... resuelto.

lunes 31 de agosto de 2009

Temores

Decir que no asusta sería tanto como negar la luna.

Decir que no temo las consecuencias de este órdago sería tanto como querer tapar el sol con un dedo.


Sí, es cierto. Si lo pienso fríamente, me entra miedo, me agobia la responsabilidad y me encantaría huir, acomodarme bajo las mantas y dejar que el tiempo fluya, bajarme del mundo un rato, o un par de meses.

Algunos pueden decir que me lo he ganado. Tal vez. Yo prefiero creer, puede que más acertadamente, que en este caso, entré de cara en el trabajo, y que jugué bien las cartas que tenía. Es posible que no fuese una gran bazada, pero me sirvió para llevarme lo mejor que había en la mesa.

Por una vez, no me asustaba un "no" por respuesta. En el fondo, casi casi, lo esperaba... Y estaba preparada. Había plan b, c, incluso d. Con el único que no contaba era con el A.

Y lo que más miedo producía y lo que hizo temblar mis piernas una semana entera no fue el hecho de enfrentar al futuro, si no de poner en palabras una idea, una necesidad: decir que me iba. Transformar en realidad un simple proyecto. Y abandonar lo seguro, lo cotidiano, lo conocido para lanzarme de nuevo a lo desconocido.

Lo hice. Me senté en una silla. Controlé la voz para que no temblase y hablé.


Salí más tranquila. Con menos peso.


Y ahora, de pronto, me han echado mucho más a mi espalda. Y los temores crecen de nuevo como enanos a mi alrededor

miércoles 19 de agosto de 2009

¿Recuerdas aquellas conversaciones surgidas de la nada? Aquellas en las que de pronto me quedaba callada y luego la idea más peregrina se transformaba en palabras en mi boca...

Desde entonces la lluvia ya ha lavado varias veces la carretera y regado los árboles. Se han quedado atrás sueños que se han visto sustituidos por pedacitos de realidad. Otros perviven escondidos en los pliegues de ilusiones que aún alientan. Y otros nuevos han tomado forma también.

Las horas o minutos del tiempo me dicen poco ya. Los años no son más que una forma de ordenar en un tiempo incierto las vivencias, aunque siga sintiendo como muy recientes algunas sucedidas años atrás y otras que ayer viví se alejen al punto más infinito. Me doy cuenta de que he deshechado muchos recuerdos, que sólo he conservado una pequeña parte de los que un día creí almacenar en mi memoria. Es parte de la evolución, sería imposible cargar con tanto peso.

Creo que sigo siendo parte de aquello que conociste. Que la mayoría de las características siguen estando ahí, tal vez un poco transformadas, pero aún formando la base. He avanzado por fin y cada vez asumo más riesgos, según la máxima de que es imposible ganar actuando de otra forma.
Sigo de pronto soltando las mayores tonterías sin venir a cuento, esas que sólo los que están más cerca se han acostumbrado a oír. Sigo obviando lo más llamativo para quedar rumiando detalles mínimos. Sigo siendo racional ante todo, dejando al corazón reducido a su función de músculo necesario para la vida. Pero ahora, al contrario que antes, me enfrento a algunos de mis miedos o temores. Asumo que no todo es posible, que no tienen por qué querernos como nosotros queremos. Aprendí que uno da, pero que no puede esperar nada a cambio. He aceptado que nada es eterno y que aunque se termine, eso no resta valor a lo vivido. Me permito mostrarme débil cuando así lo siento.

Sigue habiendo nuevas piedras que sortear en el camino. Otras se han convertido en arena ya hace mucho.

¿Sabes? Ahora me pregunto a veces si nos reconoceríamos en caso de volver a encontrarnos. O si seríamos completos extraños el uno para el otro. Recuerdo a veces comentarios esporádicos, demasiado breves para hilarlos. ¿Habremos derrumbado o construido los castillos que en su día dibujamos en el aire?

martes 18 de agosto de 2009

Hipótetico

Sí, podría ser de otra forma. Podríamos haber tomado otras decisiones. Podríamos haber salido aquel día en lugar de quedarnos en casa. Podríamos haber elegido otra película en el cine en lugar de la que vimos. Podríamos habernos callado aquello que dijimos, o haber dicho aquello que callamos.

Podríamos vivir en otro lugar, tener otro trabajo.

Si las cosas fueran diferentes, estaríamos ante otro escenario. Si el círculo con el que contamos fuera más estable. Si no nos sintiésemos en deuda. Si no echáramos de menos. Si no fuéramos felices...

Cierto es, todo podría tener otro color. Las circunstancias podrían ser muy diferentes de haber tomado otros caminos, otras decisiones. Podríamos tener una vida completamente distinta, o tal vez no.

Pero, al fin y al cabo, todas esas situaciones son irreales. Y aunque tuviéramos la solución para cada una de ellas, son soluciones inútiles, porque esas situaciones no existen. Si todo fuera diferente, los problemas y las alegrías serían otros.

Pero, lo que se ve es lo que hay. Aceptar o enfrentarse a la realidad que tenemos delante, es lo único que cuenta y que sirve. El resto de "podrías.." "si hubiera..." no existen. Sólo es una pérdida de tiempo.

O concentrarse en cambiar lo que no nos gusta de nuestra realidad, o cruzarse de brazos y seguir soñando y viviendo en un mundo que "podría" ser, pero no es.

martes 28 de julio de 2009

Pasado

Es eso que minuto a minuto dejamos atrás. Todo aquello que precede al instante presente. Cuanto más andamos, más crece, mayor peso coge, más lugar ocupa, aunque no lo veamos, aunque no lo sintamos, está ahí.

Cada una de nuestras experiencias vividas hasta el momento, cada pequeño paso y cada decisión tomada, nos han marcado de una u otra forma, los errores de los que aprendimos y los éxitos que aceptamos sin más, sin planteárnoslos. Aunque quereamos no prestarle atención, es imposible. Lo inunda todo, nos configura como somos, nos ha ido moldeando a base de múltiples cinceladas que no sentimos en su momento.

Es inútil decir que no nos influye, que no lo tenemos en cuenta... es mentira. Siempre está ahí, aunque a veces pretendamos hacer lo contrario de lo que sentimos, sólo para demostrar, a otros o a nosotros mismos, que nuestro pasado personal no nos condiciona. Mentira.

Tal vez sea una de esas verdades milenarias que alguna vez toca asumir, hay que vivir con el pasado, asegurémonos de que es lo mejor posible, para que la convivencia sea liviana. Y en cada encuentro con los demás, ten presente que hay que cuadrar con ellos, con su pasado. Y no es tan fácil como parece, no es tan sencillo. Y lo es menos, según pasan los minutos, días y años. Porque las experiencias se acumulan y las situaciones dejan de ser nuevas para convertirse en revividas, con lo que pesa el pasado y los patrones seguido en él.

lunes 27 de julio de 2009

Lost in translation

Hasta el momento, he vivido en cuatro países diferentes. En algunos he echado sólo un mes, en otros llevo más de cuatro años, he tenido diversas experiencias, pero hay una que cada tanto se repite y que me sigue enervando cada vez que se presenta.

Asumo que soy inmigrante en esos países, que hay múltiple variedad de procesos, burocracia, costumbres y demás que me serán desconocidas, a las que tendré que acostumbrarme y con las que convivir, puesto que forman parte de una cultura en la que no he crecido. Entre uno de esos "esfuerzos" que hay que hacer se puede contar el idioma. Sí, me encanta aprenderlos y poder expresarme en ellos. Sé que, por mucho que me encantaría, nunca perderé mi acento original, que cada vez que hable se vaya a detectar mi procedencia. Convivo con el hecho también de saber que mi gramática, mi vocabulario, no llegará a estar al nivel que me gustaría, que a veces daré patadas al diccionario y que no todo lo que diga estará lo bien estructurado que podría. Acepto toda esa parte de responsabilidad, de no saber hablar el idioma a la perfección.

Aún así, creo que a estas alturas puedo defenderme en la mayoría de las situaciones cotidianas, con tal de que la otra parte ponga un mínimo de interés. No pido grandes esfuerzos, muchas veces recabo información sobre procesos que ni sé cómo funcionan en mi país, donde también tendría que preguntar si quisiera llevarlos a cabo.

Así que... extranjera, sí, pero que me traten como tonta no, gracias. Que alguien intente aprovecharse de ti, que diga digo donde dijo Diego y luego se escude en que tú no lo entendiste bien... Y lo mismo se aplica a todas esas personas que en mi país he visto mostrando cero interés por facilitarle la vida a otros que no dominan la lengua, que repiten monotemáticamente "no entiendo" sin ofrecer un poco más de ayuda.

El idioma es una gran parte, pero no lo es todo. El todo es son las ganas de cooperar que tenga a quien te encuentres enfrente.

lunes 20 de julio de 2009

Peor para el sol

"Peor para el sol" de Joaquín Sabina


[...] ¿Qué adelantas sabiendo mi nombre? Cada noche tengo uno distinto [...]

[...] Peor para el sol, que se mete a las siete en la cuna del mar a roncar[...]

[...] Hay caprichos de amor que una dama no debe tener[...]

[...] Es mejor que te calles, no me gusta invertir en quimeras[...]

[...] Volvi al bar a la noche siguiente, a brindar con su silla vacia [...]

lunes 13 de julio de 2009

Bodas, bodas, bodas

- Es que allí las bodas son diferentes, especiales. No te preocupes, para la siguiente a la que esté invitada, te llevo conmigo, para que veas cómo son

- ¿Y eso para cuándo será?

- Uff... pues, tardará, tardará, porque no veo yo a ninguno de los candidatos con ánimos o con una situación propensa a decidirse por la boda. Más bien, los que faltan, se irán a vivir juntos, pero dudo que pasen por el altar o el registro civil. Tocará esperar una larga temporada, me temo.


¡Ja! Malditas soberbias que caen una detrás de otra. No hará ni dos meses que dije eso. Este fin de semana me las he llevado todas de frente.

Sábado me entero de que una pareja amiga está planteándose lo de formalizar su relación y los planes de boda entrarían en esa "formalización".

El domingo me levanto con la noticia de que dos amigos se han comprometido, así que en breve toca empezar con todo lo de la preparación que conlleva una boda.

Hoy, me entero de que una conocida de hace tiempo ya tiene todo preparado para pasar por el altar en julio del próximo año.

Increíble.

Hasta hace poco, la novedad, los comentarios, las preocupaciones, las ilusiones se basaban en si alguien te hacía caso o no, si los líos se transformarían en relación, o si se encontraba a la persona que te hiciera querer algo más.

De un día para otro, eso a dado paso a mirar anillos de prometidos, empezar el recorrido por iglesias para ver fechas libres y mirar dónde se establecerá la residencia final.

Dos mundos demasiado parecidos y opuestos a la vez.

sábado 11 de julio de 2009

Recuperando buenas costumbres

Creo que desde la última vez que me senté para ver una película, El tambor de hojalata, han pasado unos dos o tres meses. Ya casi ni sabía la sensación que era.

Así que ayer era un buen momento, cansada, sin ganas de hacer nada, era una buena opción. Retomar la costumbre de ver películas... sólo me falta ir pronto de nuevo al cine, que no deja de ser la mejor opción en días lluviosos como los que nos acompañan estas últimas semanas.

Entre lo que había disponible, acabé por elegir una historia que, sin ser comedia, ni una película de amor clásica, me atrajo por su sinopsis: Una canción del pasado.

Me gustó mucho más de lo esperado. Louisina, Nueva Orléans, Alabama... una imagen distinta de lo que normalmente vemos de Estados Unidos, no era el glamour de una gran ciudad. Me recordó a toda aquella información que recopilé en su día sobre este Estado. Disfruté con la música, la sensación del calor opresivo del verano; sin ser una película que quede para la historia, estuve dos horas realmente entretenida, entre el argumento, los actores ( John Travolta, Scarlett Johansson y Gabriel Macht) y las citas continuas de escritores famosos.

Ahora toca seguir.

miércoles 8 de julio de 2009

Castillos de naipes

Cuando todo deja de ser como lo conocías, cuando ya nada queda para asirte en las rocas que formaron el mundo a tu alrededor... ¿qué haces? ¿qué pones bajo tus pies para que estos sigan sujetándote?

Cuando ves como, poco a poco, o de pronto, ya nada volverá a ser como era en el último segundo, ¿cómo pegas esas pequeñas piezas que saltaron en todas direcciones?

Cuando las horas venideras no podrán igualar las que ya han corrido en el reloj ¿cómo atrasas de nuevo las manecillas?


No hay forma.

No puedes.

No te dejan rebelarte contra ello. Puedes esconder tu cabeza, dar la espalda al mundo, inventar un universo paralelo y seguir como un zombi por la vida, por esa que llaman real. Pero nada volverá a ser cómo un día fue. Puede que el tiempo descubra que los cambios han sido para mejor. Puede que sigan con luces y sombras. Puede que sólo haya en el futuro zonas oscuras.

Pero, ¿qué haces? ¿cómo construyes de nuevo un refugio sin intentar replicar el anterior que tenías? ¿cómo buscar aquello que te aporte lo mismo que tenías sin acabar copiándolo? ¿cómo acostumbrarse a que nada será ya lo mismo?

Dicen que con tiempo. Pero tú, como yo, sabes que este transcurre demasiado lentamente.

lunes 6 de julio de 2009

Stop

Tras los ajetreados meses que se han quedado atrás, el comienzo de este mes vacacionero por excelencia ha sido inmejorable, a pesar del cansancio y agotamiento que hoy me acompaña.

Cuando creía que se había terminado el rosario de aviones, hubo que coger uno inesperado y lo único en lo que la tristeza me permitía pensar era en cierta calma, en paseos largos, en estar tirada en un parque, en no tener que seguir corriendo.

Y llegó el momento de tener todo eso, de muchas y diferentes formas. Será que me hago mayor y me atrae más el paseo que el galope. Será que he corrido demasiados maratones últimamente y mis pies quieren un poco más de algodón debajo de ellos.

En todo caso, ha estado genial. Llevo toda una semana aparcando el ordenador al llegar a casa, sin mirar más allá, disfrutando de las risas, las cosquillas que no tengo, los paseos, las cervecitas, de tirarse en un parque sintiendo el sol sobre la piel, de decir las primeras tonterías que se me pasan por la cabeza, de andar resbalando por el césped, de cargar con la manta a todas partes.

He disfrutado tanto hasta hace un par de horas, casi siento miedo al enfrentarme a la nada de saber que no hay más fechas marcadas en el calendario. A cambio, creo tener nuevos proyectos que acometer con mi cabezonería habitual.

Ahora mismo, ante mí, un café, mientras observo como pasan lentas, agónicas, las horas de la oficina. Pensando en dormir y descansar. En que tengo ganas de ver una película, alguna especial, aunque aún no sé cuál. En que quiero ver las últimas fotos una vez más. En que quiero poder repetir días así muchas más veces. Con eso me conformo.

miércoles 24 de junio de 2009

(...) En la vida hay cosas que pueden realizarse y otras que no. Las que se materializan, las olvidamos enseguida. Sin embargo, las que no podemos realizar, las guardamos eternamente dentro de nuestro corazón como algo muy preciado. Este es el caso de los sueños o de los anhelos. Me pregunto si la belleza de la vida no residirá en nuestros sentimientos respecto a aquello que no se ha cumplido. Que no se haya realizado algo no quiere decir que se haya malogrado inútilmente. Porque lo cierto es que ya se ha materializado como belleza(...)

de Katayama.



Por quien ha estado ahí.

miércoles 17 de junio de 2009

Nuevos comienzos

Que recuerde, ha habido pocas temporadas en las que haya llorado tanto como últimamente. Supongo que el cansancio y el agotamiento deja huella y que cualquier menor incidente tiene consecuencias imprevisibles.

Sigue pareciendo que mi vida es un círculo sin mucha salida, pero lo cierto es que ha mejorado bastante desde hace una temporada, al menos se ha centrado un poco más. Ahora toca empezar de nuevo.

Mi compañera de piso, uno de mis grandes apoyos aquí durante los dos últimos años se ha ido hace unas horas. Toda la vida compartida metida en parte en una maleta y en parte dejada en cajas que llenan rincones antes vacíos de mi habitación. Evidentemente, me hará falta su compañía, su presencia, todo aquello que a lo largo de tantos días hemos compartido.

Una vez más la burbuja en la que estaba inmersa ha explotado y vuelvo a estar en contacto con el exterior.

Siempre digo que soy reacia a los cambios, al menos una determinada parte de ellos. Y aunque ahora no me atraiga la idea de continuar sola, lo cierto es que es pura comodidad y rutina. Porque todo estaba más que bien y siempre da pereza abandonar aquello que nos parece perfecto. Sin embargo, debo esforzarme en recordar que, cuando hace tres años enfilé rumbo a este país, nada me apetecía menos... y aquí he sido muy feliz. Sigo siendo la misma persona que por tres veces hizo las maletas y se lanzó a lo desconocido.

Tengo que sacudirme la apatía de encima, dejar de apoyarme en otros para que me lleven en brazos... los errores, las piedras del camino quiero ser yo quien los encuentre y tropiece con ellos. En algún sitio de mí sigue escondida la energía y las ganas de afrontar nuevos retos. Sigue habiendo fuerza para poner buena cara al mal tiempo.

Y por suerte, queda la suficiente capacidad de darme cuenta de que eso es así, que debo comenzar a correr de nuevo y que sólo yo puedo ayudarme.

lunes 15 de junio de 2009

Tanto y tan poco

Es una mezcla de todo lo que sucede a mi alrededor ahora mismo. Tanto que me gustaría hacer. Tanto que llevo pensado. Tanto que miro para el futuro. Y tan poco que veo, tan pocas ganas que tengo y tan pocas neuronas que me quedan.

La verdad es que, aún sabiendo cuáles son las metas en el futuro, me siento perdida en todo lo que se mueve a mi alrededor, entre no saber si la decisión es un paso hacia delante o una renuncia en muchos sentidos.

Me da la impresión de que hay puntos conectados, que es una de esas situaciones en las que luego veré que, claro, todo encaminaba hacia un determinado destino, pero ahora mismo no tengo la visión de conjunto, me falta la perspectiva global.

Necesito el empujón decisivo para lanzarme al precicipio, aunque sea sin red. Sé que debe ser así, pero dar un paso hacia el vacío siempre impone.

Toca seguir colocando un pie delante del otro, aunque a veces estos quieran escaparse en otras direcciones. Toca sentir el peso sobre los hombros y asumir que es normal. Toca hacerle frente a lo que venga, como siempre he hecho, sin caer en la tentación de esconderme en el caparazón. Es tiempo de avanzar.

lunes 25 de mayo de 2009

Informada

Ya tengo disponible toda la información que me faltaba en algunos temas. Con ella, he podido reajustar formas de pensar, comprender mejor actitudes ajenas y asumir la parte que me toca.

También se ha quedado claro cómo será mi vida los próximos tres meses. Sé que seguiré bajo el mismo techo. Sé que no tengo que buscarme nueva casa... lo cual es una tranquilidad.

Sigo haciendo malabares con otros aspectos, esperando a que las instituciones correspondientes publiquen la información necesaria para que yo pueda comenzar a hacer gestiones. Mientras tanto, por mi parte fui juntando los documentos que me pedirán.

Falta información que yo tengo que dar, comunicar a los de aquí mi marcha, el momento de romper los lazos de seguridad y lanzarme al vacío sin red. Falta decir a propios y extraños que regreso a un punto que nunca he vivido, me lo salté al irme, y que intentaré hacerlo lo mejor posible.

Hay información indecisa, que puede cambiar el rumbo de mis próximos días y también el de personas muy cercanas. No puedo hacer más que cruzar los dedos y esperar, desear con todas mis fuerzas que todo salga bien.

Empieza una cuenta atrás particular y estoy tranquila. No sé si es la calma antes de la tormenta, pero por el momento siento el suelo bajo mis pies.


Hoy es el primer día del maratón que suponen las dos próximas semanas.

miércoles 20 de mayo de 2009

Paréntesis

Estuve en casa tres días.

Esta vez, me propuse nada. Es decir, ni encajar complejas agendas haciendo coindicir tiempo libre, ni pretender arreglar mil asuntos pendientes, ni nada. Sólo yo intentando alcanzar esa bocanada de aire fresco que hace tanto que me falta.

"iré a arreglar asuntos", le dije

" es decir, ¿conversaciones pendientes?" me contestó. Y mi respuesta fue contundente "no, papeleo y demás. Las conversaciones pendientes ya no existen"


Y así fue. Olvidarme durante 72 horas de mi vida laboral, de mi vida extranjera. Ver como en el momento más inesperado sonó el móvil preguntando "¿dónde estás? nos vamos para allí". Y pasar riéndome muchas horas. Medias verdades confesadas que me sentaron de maravilla, con ganas de achuchar a quien tenía delante. Otros abrazos que supieron a semi despedida, pero que iban siendo necesarios. Facetas ocultas de personas nuevas y, sobre todo, tiempo con la familia. Que no deja de sorprenderme a veces.

Y ahora, de vuelta aquí, toca lidiar con la añoranza. Cada vez tengo más claro que es ya hora de regresar.

martes 19 de mayo de 2009

Poesía

Tras un fugaz viaje me entero de que Mario Benedetti se ha muerto.

Y recordé la única poesía que conozco de él.


TÁCTICA Y ESTRATEGIA
.
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
.
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
.
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
.
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
.
no haya telón
ni abismos
.
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites